miércoles, 5 de mayo de 2010

Cuando lo empezamos a tomar en serio

Será acaso un signo de que estamos madurando? O encontramos lo que de verdad nos gusta? O simplemente le agarramos miedo a las consecuencias?

Todas esas son alternativas de lo que me está pasando en este momento, y si se fijan, hablo en plural para sonar como que a hartas personas les pasa esto y no estoy tan solo en mi duda y me siento un tanto más seguro.
A diferencia de los años anteriores, mi año universitario se ha visto marcado por una tendencia poco vista en mí: estoy estudiando y aplicado. Es más, estoy preparando cada clase, y hasta empiezo a estudiar para las pruebas dos semanas antes. Me aplico. Mucho. Y me llego a asustar, por que no entiendo muy bien la razón de por qué lo hago.
Será que finalmente no soy tan infantil como siempre? Es por que me encanta? Le tengo pánico a echarme un ramo de nuevo con todas sus implicancias? No tengo idea. La verdad, es que yo creo que requeriría demasiada reflexión encontrar la razón, así que opto por lo sano y flojo, y digo que es un poco de cada una de esas razones. Mientras, me quedo con la certeza de que no tengo la certeza de absolutamente nada.
Sin mucha inspiración la verdad,
Edo.

sábado, 20 de marzo de 2010

Disculpen la tardanza

Gente que se toma el tiempo de leer aquí:

Me presento antes que nada. No, mejor no. Es una lata leer todo ese tipo de tonteras. Como sea... desde la apertura de este blog, siempre planteé estar escribiendo una buena columna acerca de cualquier tema relevante para el momento, pero nunca llegaba a terminarlo por A, B, o C motivo. Recién casi un año después escribo recién mi primera columna aquí.

Esto nos lleva al tema de hoy: inevitablemente, somos los reyes de la procrastinación. Pués, ¿como carajo logramos nunca terminar lo que empezamos? Es una cosa realmente increíble como nuestras mentes logran encontras excusas o razonamientos para dejar de hacer lo que estabamos haciendo para otra cosa que no tiene absolutamente nada que ver? Y no me vengan con esa gente que de hecho si lo termina y ahora niega mi pregunta, por que ellos son todos gays y me caen mal. Punto.

Nuestras tendencias inconstantes siempre nos dejan con las cosas a medio hacer, y al final uno termina con hartas habilidades a medio desarrollar, pero ninguna en la que uno sea sobresaliente. en otras palabras, somos piolas para todo pero buenos para nada. Mierda.

Para no dar la lata con el argumento que somos malas personas y etcs., esto de tener muchas habilidades a medio desarrollar tiene su lado bueno también. De vez en cuando, dentro de las vueltas de la vida, uno llega a instancias que se reencuentra con algo que uno deja a medio hacer, y te reencantas y es una sensación exquisita. Y tarde o temprano uno llega a esas cosas: tocar guitarra, bailar, bordar, quemar bosques con un lanzallamas, etc. Y en ese momento, cuando vuelvas a hacer esa actividad que tanto te gustaba cuando chico, te vas a dar cuenta que eres súper nostalgico, y estás viejo, por que llegaste a la etapa de ver tus buenos tiempos de cuando eras pequeño feliz y sin preocupaciones. Muahahahah. Hahaha. Jejeje. Etc.

En otro ambito, pronto se viene la narración del Nutrias Nucleares Patagonia Tour 2010, que tiene características épicas por decirlo menos. Prepárense, por que el Señor de los Anillos es una alpargata al lado de esta aventura. Aparte esa historia se trataba de un anillo, y eso es muuuuy gay.

Comentarios por favor.
Edo.
(a todo esto, pretendo escribir seguido)

domingo, 8 de noviembre de 2009

Bicentenario, ¿De qué?

Estimados Lectores:

Se acerca el año 2010. En los medios de comunicación, en la propaganda política, en el planteamiento de metas, por nombrar algunos, se enfatiza mucho la llegada de este particular año. Se busca que el 2010 no deje indiferente a nadie. Ahora bien, ¿por qué este año es especial? La respuesta se encuentra en una palabra: Bicentenario.
El 2010 es el bicentenario de Chile, pero bicentenario ¿de qué? El concepto de bicentenario implica una noción temporal, a saber, 200 años, pero, a su vez, es una noción relativa, ya que son 200 años contados desde algún instante en la historia. Es por esto que tratar de aclarar el momento desde el cual comienza la cuenta para establecer los 200 años es de suma importancia.
Es común escuchar o leer que en el año 2010 se cumplen 200 años de la existencia de Chile, que el 2010 es el cumpleaños número 200 de nuestro país. Esto, en estricto rigor histórico, es incorrecto.
Se puede decir que un país existe desde que es independiente, es decir, desde que la población que lo compone puede ejercer soberanía sobre sí misma y el territorio que habitan y desde que obtiene el reconocimiento de la comunidad internacional. Chile logra obtener el status de nación independiente el 2 de febrero de 1818 con la aprobación del Acta de Independencia por parte del Director Supremo de la época, Bernardo O’Higgins Riquelme.
Este documento fue aprobado en la ciudad de Talca, pero su redacción suele fecharse el 1 de enero de 1818 en al ciudad de Concepción. Éste declara solemnemente la independencia de la monarquía de España y la ceremonia de jura de la independencia se realizó el 12 de febrero de 1818, fecha en que se cumplía 1 año de la Batalla de Chacabuco.
Este recuento histórico busca demostrar que el verdadero bicentenario de la existencia de Chile es en el año 2018, no el año 2010. Es verdad que el año 2010 representa un bicentenario, pero son 200 años de otro hito histórico, no de la independencia misma. El año 2010 representa el bicentenario de la primera junta de gobierno, un cabildo abierto que se llevó a cabo con la intención de cuidar el poder del rey cautivo Fernando VII.
En suma, cuando se mencione el bicentenario o se haga propaganda con dicho concepto, hay que tener en mente lo que de verdad se está celebrando y no hay que dejarse tentar por discursos imprecisos.

Muchas Gracias por su tiempo

Morgan

domingo, 30 de agosto de 2009

¿Reality o Realidad?

Estimados Lectores:
Quisiera compartir con ustedes una columna escrita por Cristián Warnken, el día Jueves 23 de Julio de 2009, en el diario El Mercurio:
¿Reality o realidad?

Todo tiende a convertirse poco a poco en un reality . Primero fue la vida privada de jóvenes ansiosos de ser voyerizados. Los pioneros fueron los artistas de la fama. Los han seguido los políticos (ellos también convertidos hace tiempo ya en artistas de la fama), algunos militares, y ahora hasta a la historia de Chile se la quiere convertir en reality . Dentro de poco no quedará realidad, sino puro reality . Sí, porque éste no es la realidad, aunque quiera suplantarla o hacerse pasar por ella. El reality es el reflejo de un deseo profundo y ahora desbocado de hacer pública y visible la intimidad, la privacidad, lo que normalmente el hombre ha luchado por preservar de toda forma de espionaje o control. Ahora todo quiere ser "visto", mostrado, y estamos a pasos del asesinato definitivo del misterio y del pudor. Cuando el reality se haya apoderado de la realidad, muy pocos serán los que hayan preservado su intimidad y secretos intactos. La realidad colectiva será un gran festín narcisista en que nos devoraremos unos a otros, las imágenes proyectadas en el gran espejo narcisista de la Nada.

Pero el reality es sólo la punta del iceberg de una transformación mucho más radical, que terminará por modificar el paisaje humano más que cuanto el calentamiento global modificará el paisaje de la Tierra.

Me imagino la siguiente Utopía feroz: los últimos defensores de su propia intimidad huyendo de las ciudades y refugiándose lejos del alcance de las cámaras. Personas sin correo electrónico, no adscritas a Facebook, sin celular, desaparecidas para un mundo saturado de imágenes, mensajes de texto, reality sin fin. Ellos serán los "marginales" de La Gran Copucha cósmica a la que quedará reducido el mundo, el gran Ahora en que todos estaremos conectados al mismo tiempo, espiando por los millones de ojos virtuales disponibles las conversaciones más confidenciales, las idas al baño de los ídolos, los juegos íntimos bajo las sábanas de submentales convertidos de la noche a la mañana en referentes nacionales (e internacionales).

Ellos -los que se resistirán a estar "conectados" y en un reality - serán la última reserva de misterio y silencio. A ellos iremos a buscar cuando nos demos cuenta, tarde, de que hemos perdido el Aquí. Ese que -según los grandes sabios de todas las tradiciones- es el gran tesoro del hombre y su permanente conquista interior. Sí, porque el Ahora devorará el Aquí. Hoy ya podemos tener un primer atisbo de esto cuando el ringtone del celular interrumpe la conversación que estamos teniendo con alguien en ese instante. Cuando lo contestamos, hemos sacrificado un "aquí" por un "ahora" con alguien que está en otro lugar. ¿Por qué ese "aquí", único e irrepetible, debe ceder paso a la llamada invasiva, muchas veces sin importancia? El celular, que debiera ser un magnífico medio para comunicar urgencias, se ha transformado en nuestro carcelero al que pagamos una vez al mes elevadas cuentas para que nos quite la libertad de vivir con el tiempo y la pausa que se merecen los "aquí" de cada día.

El reality es el gran Auschwitz del Aquí. Hoy ya nadie quiere estar aquí, a solas, sin los ojos de millones de voyeristas en las espaldas. Mentes y espíritus fragmentados, en constante y compulsivo zapping de todo están creando una realidad fragmentada, de yuxtaposiciones vertiginosas. ¿No llegaremos al punto de tener algún día que pagar por silencio, por espacios de intimidad? ¿Habrá islas donde no llegarán las cámaras, los celulares, internet, los satélites que quieren saberlo todo para controlarlo todo?

Esto que comenzó con la estupidez colectiva de jóvenes iletrados y narcisistas puede terminar en la devastación de la realidad. ¿Es que no han comenzado siempre así las grandes pesadillas de la historia?

Estamos a pasos del asesinato definitivo del misterio y del pudor... ¿Es que no han comenzado siempre así las grandes pesadillas de la historia?
La columna habla por sí sola. Gracias por su tiempo
Morgan

miércoles, 5 de agosto de 2009

martes, 14 de julio de 2009

La Gracia del Conocimiento

Estimados Lectores:

Hoy quisiera rescatar un comentario que se hizo en este blog a mi columna anterior, la cual trataba el tema de una rectificación que se hizo a la propuesta de definición de “wea”. El comentario dice así: “¿No tienes que ser wea para conocer a un wea? Porque o si no, ¿Cómo sabrías lo que es ser wea con tanta precisión?” (05/07/09)
En primer lugar quisiera decir que conocer algo no implica necesariamente ser algo. El ser humano puede tener conocimiento, y un conocimiento preciso, sobre cosas, temas, lugares, sin necesariamente ser la cosa, el tema o el lugar. Esta es la gracia del conocimiento. Cuando el ser humano aprehende algo, hace una abstracción para formar un concepto, lo que lo habilita a conocer cosas, temas o lugares sin necesariamente tenerlas enfrente. Por ejemplo, yo puedo hablar sobre los árboles y describir un árbol sin ser un árbol o tener uno directamente enfrente.
Si todos tuviéramos que ser las cosas que conocemos para poder conocerlas, con mayor o menor precisión, entonces tendríamos que ser seres humanos y al mismo tiempo ser todas las cosas que conocemos, por ejemplo ser hombre y árbol, hombre y roca, hombre y galaxia. Es así como queda en evidencia que dicha posición es absurda, ya que viola un principio básico de todo conocimiento que es el principio de no contradicción (nada puede ser y no ser al mismo tiempo y respecto de lo mismo).
Como la gracia del conocimiento es que podemos aprehender las cosas que nos rodean sin necesariamente ser lo que aprehendemos, entonces no es necesario ser un wea para conocer a un wea. Si eso fuera cierto, entonces todos tendrían que ser futbolistas para conocer el fútbol, todos tendrían que ser historiadores para conocer la historia, todos tendrían que ser alcohólicos para conocer el alcoholismo, todos tendrían que prostituirse para conocer la prostitución, todos tendrían que ser homicidas para conocer el homicidio, etc. Lo cual, nuevamente, es absurdo.

Cambiando un poco el tema, me gustaría pedir que si se emite un comentario sobre alguna columna o se da alguna opinión, sería excelente que fuera con un nombre o una firma. Se que no se puede obligar a nadie a hacerlo y que firmar como anónimo esta dentro de las libertades de cada uno, pero al poner la firma o el nombre uno se hace, en cierta manera, responsable de lo que dice, lo cual es la mínima decencia intelectual.

Gracias por su tiempo

Morgan

domingo, 14 de junio de 2009

Rectificación

Estimados Lectores:

En relación a mi columna previa que habla sobre el concepto de “wea”, es necesario hacer una corrección. A partir de la definición dada, la cual dice: “un wea es aquella persona que realiza acciones que carecen de sentido, sin reflexión previa (o sin pensar antes de actuar) y con vistas a obtener un bien personal por sobre el bien ajeno”, surgió una duda, muy válida, entre una de nuestras fans. Ella amablemente escribió a nuestro mail y preguntó, siguiendo a la definición, “¿acaso no todos tendríamos algo de wea?”
Siguiendo la definición, efectivamente, todos podríamos tener algo de wea, pero como el propósito de la aclaración del concepto es justamente llevar a cabo la delimitacion mas clara posible para que no todas las personas caigan en el mismo saco, hay que agregar el elemento de la constancia. Acto seguido la definición quedaría así: “un wea es aquella persona que realiza CONSTAMENTE acciones que carecen de sentido, sin reflexión previa (o sin pensar antes de actuar) y con vistas a obtener un bien personal por sobre el bien ajeno” (las mayúsculas indican lo agregado). Con el elemento de la constancia ser wea se convierte en una actitud.
La actitud se diferencia de las posibles acciones aisladas que uno pueda realizar. Entonces, ¿todos tenemos algo de wea? en términos de actitud, no. Ya que no todas las personas presentan el habito de ser wea (habito = cualidad estable y difícil de remover). En términos de acciones aisladas puede que si, puede que todos hayamos realizado una acción wea algunas vez en la vida, negarlo seria mentir.
Se agradece el comentario que llevó a esta rectificación, porque ha permitido pulir un concepto de vital importancia para la sociedad contemporánea. Ese es uno de los fines de este blog, presentar una opinión e ir mejorándola a través de los comentarios y/o objeciones se que se puedan presentar.


Gracias por su tiempo

Morgan