Estimados Lectores:
Hoy quisiera rescatar un comentario que se hizo en este blog a mi columna anterior, la cual trataba el tema de una rectificación que se hizo a la propuesta de definición de “wea”. El comentario dice así: “¿No tienes que ser wea para conocer a un wea? Porque o si no, ¿Cómo sabrías lo que es ser wea con tanta precisión?” (05/07/09)
En primer lugar quisiera decir que conocer algo no implica necesariamente ser algo. El ser humano puede tener conocimiento, y un conocimiento preciso, sobre cosas, temas, lugares, sin necesariamente ser la cosa, el tema o el lugar. Esta es la gracia del conocimiento. Cuando el ser humano aprehende algo, hace una abstracción para formar un concepto, lo que lo habilita a conocer cosas, temas o lugares sin necesariamente tenerlas enfrente. Por ejemplo, yo puedo hablar sobre los árboles y describir un árbol sin ser un árbol o tener uno directamente enfrente.
Si todos tuviéramos que ser las cosas que conocemos para poder conocerlas, con mayor o menor precisión, entonces tendríamos que ser seres humanos y al mismo tiempo ser todas las cosas que conocemos, por ejemplo ser hombre y árbol, hombre y roca, hombre y galaxia. Es así como queda en evidencia que dicha posición es absurda, ya que viola un principio básico de todo conocimiento que es el principio de no contradicción (nada puede ser y no ser al mismo tiempo y respecto de lo mismo).
Como la gracia del conocimiento es que podemos aprehender las cosas que nos rodean sin necesariamente ser lo que aprehendemos, entonces no es necesario ser un wea para conocer a un wea. Si eso fuera cierto, entonces todos tendrían que ser futbolistas para conocer el fútbol, todos tendrían que ser historiadores para conocer la historia, todos tendrían que ser alcohólicos para conocer el alcoholismo, todos tendrían que prostituirse para conocer la prostitución, todos tendrían que ser homicidas para conocer el homicidio, etc. Lo cual, nuevamente, es absurdo.
Cambiando un poco el tema, me gustaría pedir que si se emite un comentario sobre alguna columna o se da alguna opinión, sería excelente que fuera con un nombre o una firma. Se que no se puede obligar a nadie a hacerlo y que firmar como anónimo esta dentro de las libertades de cada uno, pero al poner la firma o el nombre uno se hace, en cierta manera, responsable de lo que dice, lo cual es la mínima decencia intelectual.
Gracias por su tiempo
Morgan
Hoy quisiera rescatar un comentario que se hizo en este blog a mi columna anterior, la cual trataba el tema de una rectificación que se hizo a la propuesta de definición de “wea”. El comentario dice así: “¿No tienes que ser wea para conocer a un wea? Porque o si no, ¿Cómo sabrías lo que es ser wea con tanta precisión?” (05/07/09)
En primer lugar quisiera decir que conocer algo no implica necesariamente ser algo. El ser humano puede tener conocimiento, y un conocimiento preciso, sobre cosas, temas, lugares, sin necesariamente ser la cosa, el tema o el lugar. Esta es la gracia del conocimiento. Cuando el ser humano aprehende algo, hace una abstracción para formar un concepto, lo que lo habilita a conocer cosas, temas o lugares sin necesariamente tenerlas enfrente. Por ejemplo, yo puedo hablar sobre los árboles y describir un árbol sin ser un árbol o tener uno directamente enfrente.
Si todos tuviéramos que ser las cosas que conocemos para poder conocerlas, con mayor o menor precisión, entonces tendríamos que ser seres humanos y al mismo tiempo ser todas las cosas que conocemos, por ejemplo ser hombre y árbol, hombre y roca, hombre y galaxia. Es así como queda en evidencia que dicha posición es absurda, ya que viola un principio básico de todo conocimiento que es el principio de no contradicción (nada puede ser y no ser al mismo tiempo y respecto de lo mismo).
Como la gracia del conocimiento es que podemos aprehender las cosas que nos rodean sin necesariamente ser lo que aprehendemos, entonces no es necesario ser un wea para conocer a un wea. Si eso fuera cierto, entonces todos tendrían que ser futbolistas para conocer el fútbol, todos tendrían que ser historiadores para conocer la historia, todos tendrían que ser alcohólicos para conocer el alcoholismo, todos tendrían que prostituirse para conocer la prostitución, todos tendrían que ser homicidas para conocer el homicidio, etc. Lo cual, nuevamente, es absurdo.
Cambiando un poco el tema, me gustaría pedir que si se emite un comentario sobre alguna columna o se da alguna opinión, sería excelente que fuera con un nombre o una firma. Se que no se puede obligar a nadie a hacerlo y que firmar como anónimo esta dentro de las libertades de cada uno, pero al poner la firma o el nombre uno se hace, en cierta manera, responsable de lo que dice, lo cual es la mínima decencia intelectual.
Gracias por su tiempo
Morgan
Creo que muchas veces la relación de conocimiento y existencia es toda la contraria al comentario que inspiro este escrito. Generalmente sabemos más de aquello que no somos y lo que mas cuesta es reconocerse a si mismo como lo que se es.
ResponderEliminarsaludos,
buen blog!